Masaje Relajante.

Los beneficios del masaje y su capacidad para mejorar la salud están recogidos en escritos milenarios presentes en múltiples culturas que han desarrollado sus propias técnicas. Los hindúes lo convirtieron en objeto de estudio, los egipcios confiaban en él para aliviar el cansancio de cuerpo y mente, e incluso los griegos socráticos alabaron sus virtudes. Como vemos, las culturas orientales integraron el masaje desde la antigüedad como una acción más de cura en su repertorio.

 

En occidente, el masaje se ve clínicamente como una fórmula para combatir la rigidez, las contracturas o los dolores reumáticos entre otros beneficios. Ciertos casos de trastornos circulatorios, hipertensión, trastornos cardiacos, dolor de cabeza, hiperactividad, insomnio y sinusitis responden también al tratamiento.

 

Desde el punto de vista fisiológico, el masaje fortalece el sistema nervioso y los aparatos cardiocirculatorio y locomotor, y estimula la asimilación de nutrientes y la eliminación de desechos.

 

En ese sentido, otra de sus aplicaciones es aliviar el dolor de espalda y el dolor de cuello cuando éstos son consecuencia de desempeñar trabajos sedentarios o de mantener malas posturas.

 

¿Cómo es una sesión?

El masaje sueco es el masaje más conocido en el mundo occidental y fue desarrollado por Henrik Ling en 1830 en Suecia. Para realizarlo se usan aceites esenciales que evitan la fricción con la piel y  se absorben a través del torrente sanguíneo obteniendo un doble beneficio.

Este masaje se realiza mediante maniobras comunes de masaje en la totalidad del cuerpo o sólo de modo parcial. Tiene movimientos activos y pasivos para estimular la circulación, y es especialmente aconsejable para la relajación muscular, mejorar el transporte de oxigeno en la sangre y ayudar a eliminar toxinas de los músculos.

Pero las bondades del masaje no se limitan e estas propiedades fisiológicas. También alivian el malestar psíquico y combaten el estrés, relajan cuerpo y mente y, si se reciben con confianza y entrega, ofrecen la oportunidad de desconectar por un rato del ajetreo cotidiano.

De esta forma, cualquier tipo de masaje sin una finalidad terapéutica específica es, por si mismo, una excelente forma de tranquilizarse, recuperar fuerzas y dejarse mimar.