Terapia de Sonido con Cuencos Tibetanos

 

Según la tradición, estos instrumentos están hechos por aleaciones de 7 metales, todos ellos abundantes en la zona del Himalaya: oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y plomo. No son exclusivos del Tíbet, pueden encontrarse en Mongolia, Siberia, Japón, Nepal, Vietnam, la India y algunas provincias de China. Su sonido es metálico, fascinante, intrigante y a la vez misterioso. Cada metal produce su propio sonido. Algunos autores citan que los cuencos tibetanos han sido creados con intencionalidad y son utilizados como guías en ritos ceremoniales, en el despertar de la conciencia y en la curación de enfermedades tanto físicas como psíquicas.

 

Terapia de sonido con cuencos tibetanos

 

La terapia del sonido aplicada con los cuencos tibetanos tiene, según la Musicoterapia, un efecto curativo muy potente, además de una gran belleza. Es un masaje sonoro realizado con estos instrumentos metálicos. Se utilizan golpeándolos o frotándolos con una baqueta, y producen un sonido cargado de armónicos de naturaleza sanadora. El paciente se tumba, cierra los ojos, y se concentra exclusivamente en el sonido que produce el terapeuta al tocar los cuencos.

 

¿Cuál es el principio de la terapia del sonido con cuencos tibetanos?

 

Toda terapia basada en el sonido se basa en el principio de resonancia, por el cual una vibración más intensa y armónica contagia a otra más débil, disonante o no saludable. El principio de resonancia designa la capacidad que tiene la vibración de llegar más allá, a través de las ondas vibratorias y provocar una vibración similar en otro cuerpo. Es decir es la capacidad que tiene una frecuencia de modificar a otra frecuencia. Además el sonido modifica nuestras ondas cerebrales, ayudándonos a entrar en otros niveles de conciencia, donde son posibles los estados de sanación espontánea y estados místicos, haciéndonos más receptivos a la auto-sanación. El tercer factor de la terapia del sonido con cuencos tibetanos son los armónicos. Cada vez que se produce un sonido aparecen los armónicos. Estos armónicos tienen efectos altamente beneficiosos sobre nuestro cuerpo y sobre nuestro campo energético. Aunque no podamos escuchar frecuencias que están fuera de nuestro campo auditivo, ni podamos producir sonidos o frecuencias que estén fuera de nuestra capacidad, sin embargo mediante los armónicos podemos resonar con ellas.


¿En qué puede ayudarnos la terapia del sonido?

 

El sonido de los cuencos tibetanos calma la mente y apacigua el cuerpo. Brinda paz interior. A nivel físico su sonido recarga nuestro sistema energético, es útil para aliviar el sufrimiento y el dolor (físico y emocional), para reducir la ansiedad, la angustia, el estrés, la depresión, la tristeza, el insomnio y la hiperactividad. Son eficaces para aliviar los dolores de cabeza, musculares, de espalda, emocionales para regular la presión arterial. Así como para mejorar la concentración y la creatividad. En general se aumenta la sensación de bienestar al armonizar o equilibrar todos nuestros sistemas.

 

 

El médium Edgar Cayce (1877-1945) predijo que el sonido sería la medicina del futuro, y esto ya está ocurriendo:

 

  • Los grandes expertos en terapia de sonido ya han descubierto científicamente que mediante el sonido se puede conseguir la auto-destrucción de las células cancerosas y la curación de infinidad de enfermedades.
  • Los cuencos tibetanos son instrumentos de curación, sanación, relajación y meditación, ayudándonos a establecer una vibración saludable en todo nuestro organismo, tanto a nivel físico, mental o psicológico, emocional y espiritualmente.
  • Son un medio maravilloso para equilibrar los chakras y cambiar la conciencia desde un estado alterado de ansiedad y estrés hacia un estado de paz, relajación y serenidad, induciendo estados de sanación espontánea y estados místicos y elevando nuestra frecuencia vibratoria.
  • Las personas que han experimentado un masaje sónico con cuencos tibetanos y de cuarzo experimentan grandes cambios, mayor claridad mental, aumento de la creatividad, mayor concentración, mayor visión de futuro y una gran sensación de paz. El resultado es un individuo más productivo, más centrado, más feliz, más sereno, más equilibrado, más en paz consigo mismo.
  • Existe un espacio de paz en nuestro interior y la vibración de los cuencos nos ayuda a entrar en él, a resonar con nuestra verdadera conciencia o yo superior y con ese sentimiento de paz y serenidad que todos llevamos dentro.
  • A nivel físico se utilizan en la curación de cualquier enfermedad; para recargar nuestro sistema energético, para aliviar el sufrimiento y el dolor (incluye el dolor emocional), para eliminar inflamaciones, para estados de ansiedad, angustia, estrés, depresión, tristeza, insomnio, hiperactividad.
  • Hace que los sistemas biológicos funcionen con más homeostasis; calma la mente y con ello el cuerpo y tiene efectos emocionales que influyen en los neuro-transmisores y los neuro-péptidos, que a su vez ayudarán a regular el sistema inmunitario, el sanador que llevamos dentro.